................................................................En busca de la felicidad...
.................................................................................... y la felicidad se encontró en pequeñas porciones.

sábado, 16 de febrero de 2013

Recuerdos de infancia

Es sabido por todo aquel que me conoce mi pasión por las cosas antiguas (para otros rotas y viejas o simplemente viejas :).
Vivo en una casa antigua disfrazada de moderna, poco queda ya de la casa primitiva, las reformas necesarias y no tanto, pero que se llevaron a cabo, poco dejan adivinar el aspecto de esa primera casa que a mí en muchas ocasiones me gusta imaginar, a veces por fotos, y otras simplemente imaginando sin más, pues en aquella época los reportajes fotográficos eran escasos. Sin embargo, todavía queda hoy en día un objeto que ha estado ahí desde siempre, del que guardo grandes recuerdos; a pesar de que hoy en día la forma de utilizarlo sea diferente por seguridad, su forma  sigue vigente.
El pozo de mi casa sigue conservando esa estética de antaño, con el que se cogía agua mediante una polea que arrastraba un cubo hasta el fondo. Recuerdo a mi madre, coger infinidad de veces agua de esa forma que a mí me llamaba enormemente la atención y que muchas veces me recordaba a cuentos o películas que veía y no podía más que fascinarme el pensar: “¡mira! Yo también tengo uno”, me encantaba. Me encantaba cuando mi madre me decía “¿quieres sacarla tú? “ y yo con gran fascinación le gritaba “¡siii!” y ella me ayudaba por detrás a coger la cuerda que recogía el agua que luego bebíamos, como me gustaba sacar el agua… me parecía fascinante tener aquel artilugio en mi casa, y que fuera nuestro, que el agua se fuera acumulando para nosotros, que fuese tan noble de quedarse ahí para darnos de beber, recuerdo que muchas veces abría la tapa y me quedaba un rato embobada viendo el agua; a veces había más otras menos, a veces incluso descubría algún que otro cubo que se había caído por culpa del peso del agua y corría a  decírselo a mí madre, no recuerdo si ella me regañaba por haber abierto la tapa sin su permiso, yo lo hubiera hecho, pues recuerdo que esa tapa pesaba horrores, claro que yo era una niña, tal vez para adultos no pesase tanto. Son bonitos los recuerdos que guardo de ese pozo, que sin duda es la parte de la casa que guardo con más cariño.
Hoy en día, se accede a ese agua de forma más moderna, la tapa ya no se abre y la cuerda que antes portaba un cubo para el agua ha desaparecido, aunque su esencia sigue estando ahí. Mi madre ha colgado plantas, ciertamente le ha quedado de maravilla. Ya se sabe, en el mundillo de la historia, en algunos casos es renovarse o morir :(, una pena…
Yo aunque con cierta nostalgia a veces me siento al lado y recuerdo aquellos bonitos momentos que me hacen sonreír.

Imagen: Nfret

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