Es sabido por todo aquel que me
conoce mi pasión por las cosas antiguas (para otros rotas y viejas o
simplemente viejas :).
Vivo en una casa antigua
disfrazada de moderna, poco queda ya de la casa primitiva, las reformas
necesarias y no tanto, pero que se llevaron a cabo, poco dejan adivinar el
aspecto de esa primera casa que a mí en muchas ocasiones me gusta imaginar, a
veces por fotos, y otras simplemente imaginando sin más, pues en aquella época
los reportajes fotográficos eran escasos. Sin embargo, todavía queda hoy en día
un objeto que ha estado ahí desde siempre, del que guardo grandes recuerdos; a
pesar de que hoy en día la forma de utilizarlo sea diferente por seguridad, su
forma sigue vigente.
El pozo de mi casa sigue
conservando esa estética de antaño, con el que se cogía agua mediante una polea
que arrastraba un cubo hasta el fondo. Recuerdo a mi madre, coger infinidad de
veces agua de esa forma que a mí me llamaba enormemente la atención y que
muchas veces me recordaba a cuentos o películas que veía y no podía más que
fascinarme el pensar: “¡mira! Yo también tengo uno”, me encantaba. Me
encantaba cuando mi madre me decía “¿quieres sacarla tú? “ y yo con gran
fascinación le gritaba “¡siii!” y ella me ayudaba por detrás a coger la cuerda que recogía el agua
que luego bebíamos, como me gustaba sacar el agua… me parecía fascinante tener
aquel artilugio en mi casa, y que fuera nuestro, que el agua se fuera
acumulando para nosotros, que fuese tan noble de quedarse ahí para darnos de
beber, recuerdo que muchas veces abría la tapa y me quedaba un rato embobada
viendo el agua; a veces había más otras menos, a veces incluso descubría algún
que otro cubo que se había caído por culpa del peso del agua y corría a decírselo a mí madre, no recuerdo si ella me
regañaba por haber abierto la tapa sin su permiso, yo lo hubiera hecho, pues
recuerdo que esa tapa pesaba horrores, claro que yo era una niña, tal vez para
adultos no pesase tanto. Son bonitos los recuerdos que guardo de ese pozo, que
sin duda es la parte de la casa que guardo con más cariño.
Hoy en día, se accede a ese agua de
forma más moderna, la tapa ya no se abre y la cuerda que antes portaba un cubo
para el agua ha desaparecido, aunque su esencia sigue estando ahí. Mi madre ha
colgado plantas, ciertamente le ha quedado de maravilla. Ya se sabe, en el
mundillo de la historia, en algunos casos es renovarse o morir :(,
una pena…
Yo aunque con cierta nostalgia a
veces me siento al lado y recuerdo aquellos bonitos momentos que me hacen
sonreír.
Imagen: Nfret
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