................................................................En busca de la felicidad...
.................................................................................... y la felicidad se encontró en pequeñas porciones.

sábado, 16 de febrero de 2013

Estampas egipcias

Después de pensarlo un buen rato, he decidido que es bastante complicado valorar este libro.
"Estampas egipcias" es una guía de viajes que gracias a EÇa de Queirós nos traslada al Egipto de 1869, ofreciéndonos una visión bastante diferente a la que nos tienen acostumbrados las novelas historias, los libros históricos o las películas históricas. Nos ilustra gracias a su descripción, las penas y las alegrías que nos podríamos encontrar en el Egipto de aquella época y que me atrevo a decir, no ha variado demasiado hoy en día. Con Queirós viajamos por Alejandría, ciudad que no le ha gustado demasiado, más bien nada, a pesar de ser la ciudad de Cleopatra o Alejandro Magno. Nos lleva a El Cairo y a Sudán viajamos a través del Delta, donde nos cuenta el protagonismo del Nilo con respecto a la población y como sin él no serían nada, también nos cuenta la terrible mafia de poder que se encuentra en torno a él, y como siendo un campesino no eres nada pero si eres el pachá lo posees todo, describe muy bien todo lo que ve, incluso lo que siente. Nos habla también sobre la inauguración sobre el canal de Suez y como a consecuencia los ingleses tienen ideas no demasiado buenas para Egipto, es aquí cuando empieza para mí a ser un poco más complicada la lectura, no en cuanto a dificultad de expresión sino en cuanto a dificultad para prestar atención. Aunque sin duda y a pesar de este pequeño inconveniente hago un balance sobre el libro y tengo que recomendarlo, lo hago porque hasta el momento no había leído nada igual (en cuanto a historia sobre Egipto se refiere) y considero que soy una gran fan y lectora de esta época. No encontré nada igual, porque todos o casi todos nos dedicamos a idealizar siempre a este país, siempre nos quedamos con lo que nos fascina, sin fijarnos en la clase más pobre, o en la otra cara que se esconde bajo arquitecturas de belleza, estamos acostumbrados a lo antiguo y no tanto a lo contemporáneo, al bonitismo que lo rodea y no a la parte pobre que tan amplia como la bonita.
Por ello demos un sí a estampas egipcias.

Imagen: Nfret

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