Recuerdo haberme fijado en ella cuando tenía en torno a 17 años, en aquellas caminatas... de vez en cuando destino a ninguna parte o al muelle. Recuerdo cuando me fijé por primera vez en ella y me dije "esta es mi casa", vieja y antigua, con los tejados cayéndose por falta de mantenimiento, por el tiempo y porque al fin y al cabo el abandono hace estragos.
Recuerdo que siempre que paso por su lado me quedo mirándola perpleja, porque todo lo que he conseguido averiguar sobre ella, gracias a años de cotilleo a través de la ventana de mi habitación, porque me despierto todos los días con ella en la distancia, todo lo descubierto me fascina, su forma, sus persianas medio derruidas medio cerradas, con aspecto fantasmagórico, su hórreo y su cobertizo en el fondo, su crucero enfrente la casa, sus paredes de piedra y su tejado a cuatro aguas su balconcillo por el que he soñado millones de veces que salía para respirar el aire y el olor que producen los eucaliptos de los que está rodeada la casa, porque su localización se encuentra al lado del claro de un bosquecillo, con el mar a su espalda... He soñado infinidad de veces con que esa casa sería mía, con la pequeña cascada que se esconde de forma ficticia entre el bosquecillo. Me he imaginado cada una de sus habitaciones, cada uno de sus rincones, con su sotanillo y con su desván de los que tienes que agacharte en su parte más baja para no golpearte la cabeza, con sus habitación con paredes de papel, con su cocina destartalada y con sus baños de bañera cincuentera, me he imaginado restaurando cada una de esas habitaciones y haciendo servible lo inservible, levantar sus tejados caídos, conservando su esencia pero también cargándola de la mía, cortando esas malas hierbas que crecen sin parar y que han hecho de "mi casa" una casa casi fantasmagórica que me encanta.
Actualmente, cuelga el cartel de "se vende", lleva años a la espera de que alguien la compre, quien sabe tal vez esté esperando por mí :)
Ocho años después todavía me permito soñar de vez en cuando con ella porque sigue produciendo el mismo efecto embriagador desde la primera vez que la vi.
Soñar siempre fue bonito.
Imagen: Nfret
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