................................................................En busca de la felicidad...
.................................................................................... y la felicidad se encontró en pequeñas porciones.

lunes, 23 de julio de 2012

Sin mayor exigencias

Hace poco más de un mes me terminé un libro "la insoportable levedad del ser" de Milán Kundera. 
Un libro que se ha convertido en uno de mis favoritos. Un día leí que un libro es bueno cuando tiempo después te acuerdas de él y recuerdas de que va. Con este libro me pasa esto y además, su contenido lo tengo presente bastante a menudo, como hoy, en el que he recordado un tema que trata y que en su momento me llamó mucho la antención, además de parecerme enormemente interesante.
A lo largo del libro, se experimenta mediante el análisis psicológico de una de las protagonisas los diferentes puntos del amor. No creáis que es uno de estos libros parecidos a las películas americanas que tratan de buscar el amor y encuentran a ese hombre guapo, dulce y encantador, no, Milan Kundera tiene mucha más clase y estilo que eso y no creo que se le ocurriese escribir bajo ese punto de vista, o eso espero.
La búsqueda del amor a la que me refiero, es a eso qué nos lleva a querer de una forma u de otra, qué nos lleva a sentir de tal manera, pero desde la sensibilidad del ser, profundizando es su fuero interior y sacándolo al exterior.
Muchas veces se trata de buscar el amor ideal en una persona, creando un personaje en nuestra mente que no existe o más bien que no guarda relación con la persona (material) que tenemos en frente, y muchas veces se puede llegar a manifestar cierto rechazo o enfado con esa persona por no ser de esa manera que nosotros hemos ideado. 
En relación a esto, conozco a personas, que intentan transformar a imagen de esa persona ideal que ellos mismos han creado en la mente y que por lo tanto le gustaría que fuese así como deberían ser, he intentar que esta se transforme. Evidentemente este tipo de manipulación no suele dar resultado, ocasionando una mayor desilusión e incluso sufrimiento, demasiados llantos a veces.
El tema que me ha llamado enormemente la atención y me ha recordado a este tipo de relaciones o más bien sufrimiento por no coincidir personalidad con cuerpo, es uno de los puntos que trata este libro "el amor desinteresado".
 (advierto: es un poco largo, pero creo que merece mucho la pena leerlo ;))

[...] Teresa (la protagonista) no quiere nada de Karenin (su perro). Ni siquiera le pide amor. Jamás se ha planteado los interrogantes que torturan a las parejas humanas: ¿me ama?, ¿ha amado a alguien más que a mí', ¿me ama más de lo que yo le amo a él? Es posible que todas esas preguntas que inquieren acerca del amor, que lo miden, lo analizan, lo investigan, lo interrogan, también lo destruyan antes de que pueda germinar. Es posible que no seamos capaces de amar precisamente porque deseamos ser amados, porque queremos que el otros nos dé algo (amor), en lugar de aproximarnos a él sin exigencias y querer sólo su mera presencia.
Y algo más: Teresa aceptó a Karenin tal como era, no pretendía transformarlo a su imagen y semejanza, estaba de antemano de acuerdo con su mundo canino, no pretendía quitárselo, no tenía celos de sus aventuras secretas. No lo educó porque quisiera transformarlo (como quiere el hombre transformar a su mujer y su mujer a su hombre), sino para enseñarle un idioma elemental que hiciera posible la comprensión y la vida en común. 
Y luego: el amor hacia el perro es voluntario, nadie la fuerza a él [...]
Y lo principal: ninguna persona puede otorgarle a otra el idilio[...]
[...] El tiempo humano no da vueltas en redondo, sino que sigue una trayectoria recta. Ese es el motivo por el cual el hombre no puede ser feliz, porque la felicidad es el deseo de repetir [...] 
Y yo añado: y el sufrimiento es a veces ver atrás y recordar malos momentos, que pueden que ya no se encuentren en el presente, pero que al recordarlos, de alguna forma provocan que se vuelva a repetir.

Quizás demasiada gente se vea enfrascada en intentar cambiar a esa persona, para crear esa imagen ideal y trasladarla a un cuerpo material, en vez de disfrutar de esa persona que tiene en frente sin exigirle más que su compañía y disfrutar el uno del otro como son. Sin mayor exigencias

No puedo terminar sin decir, que por supuesto recomiendo encarecidamente este libro, porque considero que de una forma u otra, personalmente, creo que Kundera te invita a reflexionar sobre múltiples conceptos en relación al ser.

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