................................................................En busca de la felicidad...
.................................................................................... y la felicidad se encontró en pequeñas porciones.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Ver la otra cara no mola tanto.




Que lejos quedan ese 25 de diciembre y ese 6 de enero que esperabas con ilusión cada noche previa al gran día, al  rojo Papá Noel y a los Reyes Magos, los cuales te dejaban esos regalos que tanto ansiabas tener, que dulce la felicidad de un niño, la sonrisa y la ilusión, que genial sería que así fuera, que un hombre de redondeces y tres hombres de diferente “nacionalidad” estuviesen con sus duendes, enanitos y criaturillas trabajando en sus fábricas  durante todo el año para poder repartir esos regalos que merecemos por habernos portado bien durante todo el año, pero que lejos queda la realidad de todo esto, creces y la magia se va perdiendo, te das cuenta de que esos personajes que de pequeño tenías curiosidad por conocer  eres tu el día de hoy, y como esos regalos que procedían de la fabrica de Papá Noel o de la magia de los Reyes Magos, proceden de tu bolsillo, ves como la magia, la ilusión se convierte en obligación, obligación a regalar, obligación a pensar que regalar y si no sabes que regalar obligado a regalar de todos modos, obligado a gastar, un gasto que igual harías encantado el día 7 de enero pero al tratarse del día 6 te da pereza porque es obligación.
Vas a unos grandes almacenes para comprar tus regalos, entras y ves las largas colas en caja, “puff, ¡¡que bajóonnn!!”. La gente de aquí para allá viendo, pensando que regalar, los niños inocentes sin saber que a lo mejor el regalo que está comprando su padre es para su prima, gente diciendo:” pues esto, no lo pienso más, total lo puede devolver” o “total regale lo que regale lo va a devolver igual”.
Que pena ser la otra cara de la ilusión porque la ilusión de esa niña era la que se debería seguir conservando siendo mayor a pesar de ser tú  la fábrica de regalos. Que genial sería regalar por ilusión y regalar sabiendo que es lo que esperan porque también escribieron la carta a los Reyes Magos, padres, hermanos, tíos, yo…
Sigo conservando la ilusión de cuando era niña, al regalar a las personas que me hace ilusión, y que coño al recibir también mis regalos, pero siento cierta tristeza al saber de la forma que se han hecho algunos regalos, al ver el agobio, la incertidumbre y la gran cantidad de dinero que se deja en un regalo que a lo mejor queda medio desenvuelto porque no hace ilusión.
Siempre he sido agradecida cuando me han regalado algo, o eso creo, a partir de ahora creo que lo voy a ser todavía más.


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