................................................................En busca de la felicidad...
.................................................................................... y la felicidad se encontró en pequeñas porciones.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Rock in Way

Cogimos el coche familiar, ese coche que siempre suelo conducir yo, un Citroën zx de 20 años,  sin dirección asistida y con los frenos cascado, ya sabemos las emociones fuertes se viven de otra manera  :P, en él metimos nuestros bártulos; una tienda de campaña, esterillas, comida, dos amigos y a mi novio y allí nos fuimos rumbo: Santiago de Compostela, lugar: monte do gozo(la mitad de nosotros) y piso prestado (la otra mitad), como fin: disfrutar durante dos días del festival Rock in way. El tiempo amenazaba lluvia desde que llegamos.
Llegamos a Santiago en torno las 13.00 horas dejamos a nuestros amigos en la parada del autobús, eran ellos a quienes le tocaban dormir en  el suelo y no a nosotros (hay gente con suerte, también llamada la suerte del tonto), en fin los dejamos y nos fuimos hacia nuestro piso, hicimos la comida,” dormimos media siesta”, nos hicimos la cena (empanadillas, congeladas con un fino toque a chamusque por fuera, pero sabrosas por dentro y unos bocatas de jamón york y queso que para mi gusto era un poco insípido, pero que se comieron), cogimos el autobús y allí nos fuimos, destino: monte do gozo, duración: hasta que el cuerpo aguante.
Es bueno mencionar que los conciertos que más me interesaban eran los del día 1 los del día siguiente bueeeeno, no estuvieron del todo mal. Pero en buena compañía todo se hace bueno, aunque tengas que estar horas y horas de pie, u horas y horas sentado, u horas y horas viendo a la gente borracha, que al fin y al cabo te hacen gracia, necesitas de este tipo de eventos para poder disfrutar de la gente, de toda ella, esos peculiares, esas que intentan lo de ser indie, pero no son más que una plaga de pijas/os, el señor-señora, la chica que le gustaba enseñar el culete llevando algo que ella debía llamar shorts, para el resto creo que era un trozo de tela, en fin toda una convención de personajes, yo incluida, que merece la pena ver, todo una convención de personajes, con un punto en común la música, esa música, en la que todos o casi todos pagamos nuestro dinerito para disfrutarla en vivo y en directo.
Llega las 22.50 concierto de los Offspring, en él me divertí, bailé, salté, me aparte porque alguien decidió pelearse, me paré por mis pequeños dolores de espalda, pero  me sentí: feliz, contenta, querida, acompañada, pero sobre todo contenta, contenta de estar ahí, de disfrutar de esa forma, disfruté de aquellas pequeñas gotas que cayeron durante el concierto, se agradecían, incluso eso estuvo bien, disfruté con aquellas personas, pero sobre todo con la que estaba detrás de mí agarrándome.
Disfruté durante dos días, como hacía tiempo que no lo hacía, pasándomelo bien, viendo como la gente que me acompañaban también lo hacían.
 Dos días en un festival con música durante 12 horas se hace agotador, pero tiene su recompensa cuando el tiempo se pasa rápido, a pesar del frío, de las horas de pie, de las horas esperando a un concierto…
Domingo 11 nos levantamos, reventados eso sí, pero no quedó más remedio, salimos a la calle dispuestos a buscar a nuestros amigos, llovía a cantaros, definitivamente tuvimos la suerte del tonto.

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