A veces me gustaría pensar menos,
y otras un poco más,
otras que esos pensamientos no me afectasen tanto, que se queden sólo en pensamientos,
otras reír más,
otras ser más culta, más inteligente,
otras no ser tan despistada,
otras no ser tan despistada,
otras no haber hecho tal cosa,
otras me pregunto por qué no lo habré hecho,
otras engordar,
otras adelgazar,
otras ser más baja,
otras poder entender mejor a los que me rodean,
otras sentirme menos egoísta,
otras ser mejor persona,
otras que las situaciones me afecten menos, al igual que las emociones,
otras que la situación fuera diferente,
algunas veces desearía que todo fuera como antes, que yo fuera como antes...
Sin embargo muy pocas "otras" me he parado a pensar que así soy, que así he evolucionado, que el tiempo pasa y cada vez suceden más cosas, que te hacen cambiar, que te hacen pensar, que te hacen ser diferente en cada situación.
Pocas veces me paro a pensar que cada momento tiene su dificultad, que cada situación tiene su complicación, que por mucho que me empeñe en pensar menos no lo voy a hacer, y la situación no va a cambiar por mucho que me agobie, por mucho que llore, por mucho que desee que cambie.
Los agobios solo te inducen a estar peor, de peor humor, peor contigo, peor con los demás, a no ver las cosas con claridad, a llorar desconsoladamente, a pagarla con quién menos tiene la culpa, a exigirte más a ti, más al resto...
Las cosas son así porque así vienen, aceptar que así es, es un paso para poder estar mejor, para no agobiarse, para no llorar, para ser feliz.
Soy yo la que tiene que cambiar esa forma de comportarme, esa forma de llevar las cosas, no la situación, esta, tal vez cambie una vez acepte que así es, que así soy.
Imagen: Nfret
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